Aún recuerdo mi primer día de trabajo en aquel lugar, no estaba realmente emocionado pero si expectante, el salario arreglado era mucho más amplio del que imaginé. Ese primer día se me entregó 3 cajas llenas de facturas, la consigna: “organizar de forma cronológica y consecutiva cada una de ellas”. Debo reconocer que no recibí la tarea con much agrado. Sin embargo, me dije a mi mismo: “Mi mismo” solo serán 6 horas, ánimo. Trabajé durante dos semanas en esa labor, era agotador y frustrante, parecía nunca terminar, pero en mi mente siempre estaba la cantidad pactada. Después de tres semanas había terminado, me sentía satisfecho, pero mi mente aún estaba centrada en el pago que recibiría.
El día del pago llegue con mucha motivación y efectivamente recibí un sobre con una cantidad considerable y generosa, no podía estar más feliz, pensar nuevamente en esas tres cajas eran motivo de tranquilidad. Pero… todo cambio, mi rostro tuvo una transformación, ya no habían tres cajas, el cuarto estaba con tres pilas de diez cajas cada una, no tuve ni opción de renegar, ya había aceptado el empleo y estaba realmente comprometido.
Había adquirido una destreza especial para el desarrollo de la tarea así que no tenía tiempo para renegar, estaba literalmente comprometido en terminar pronto, en tres semanas ya habían adelantado 2 pilas. Un lunes, al llegar habían tres personas esperando en la puerta de aquella habitación junto a mi jefe el cual dijo: Carlos Andrés, estas tres personas a partir de ahora te ayudarán en el proceso de organización y archivo, por favor entrénalas, tú quedas a cargo, ah, y por favor pasas a la oficina para que te informen sobre tu ajuste salarial.
Durante todo ese tiempo mi jefe estuvo entrenándome, era consciente de la carga que tenía. Sin embargo, con el tiempo me explicó que era importante que yo pudiera tener claridad en todos los procesos antes de ponerme a cargo de algún personal, después de la experiencia adquirida estaba capacitado para dirigir y enseñar.
Dios por diseño original nos dio al hombre (género masculino) la responsabilidad de labrar y cuidar la tierra con un propósito específico, su Gloria. Sin embargo, fue Dios quien determinó que el hombre desarrollara dicha tarea solo.
Después, el Señor Dios dijo: “No es bueno que el hombre esté solo. Haré una ayuda ideal para él”. Entonces el Señor Dios formó de la tierra todos los animales salvajes y todas las aves del cielo. Los puso frente al hombre para ver cómo los llamaría, y el hombre escogió un nombre para cada uno de ellos. Puso nombre a todos los animales domésticos, a todas las aves del cielo y a todos los animales salvajes; pero aún no había una ayuda ideal para él”. (Génesis 2:18-20)
El hombre se encontraba realizando su labor, y es interesante que no se siente solo, en ningún momento el relato nos muestra a un hombre quejumbroso por la ardua y difícil tarea que le fue encomendada, es Dios quien observa y determina que debe tener compañía, una ayuda específica para su propósito. “No es bueno que el hombre esté solo. Haré una ayuda ideal para él” (ver 18). La declaración de Dios es muy clara, determinó que era importante que el hombre tuviera ayuda en el propósito que le había encomendado, cuando ve la necesidad en el hombre esta no está centrada en las necesidades emocionales, físicas e intelectuales del hombre, nunca expresa la falencia de un hombre solitario, ve la necesidad de alguien con quien él pueda desarrollar el propósito que le encargó. Sin embargo, la forma en la que Dios inicialmente resuelve esto es dando más trabajo al hombre, lo ocupa más, le establece otras tareas específicas. “Entonces el Señor Dios formó de la tierra todos los animales salvajes y todas las aves del cielo. Los puso frente al hombre para ver cómo los llamaría, y el hombre escogió un nombre para cada uno de ellos. Puso nombre a todos los animales domésticos, a todas las aves del cielo y a todos los animales salvajes”. (Ver 19) Hasta este momento el hombre había recibido la instrucción de cuidar y labrar la tierra, pero Dios lo puso al frente de una labor importante, dar nombre a cada uno de los animales creados por Él, nuevamente vemos al hombre asumiendo la tarea en obediencia, sin recriminaciones, era suficiente tarea como para estar ocupado, muy ocupado. No perdamos de vista que fue Dios quien ve la necesidad en el hombre de tener una compañía, una ayuda para el cumplimiento de su misión, pero hace que se centre en sus tareas y propósito, no en la “necesidad” de compañía o ayuda para el desarrollo de la misma.
Pero, ¿Qué hacía que el hombre pudiera centrarse en sus tareas? Para el hombre solo existía una consigna, obedecer, en su diseño se encontraba el placer de realizar las tareas que su Dios y creador le asignaba, el hombre encontraba plenitud en ello, y es Dios quien en realidad determina que el hombre tenga compañía para el desarrollo de su propósito: Ser Fructíferos, multiplicarse y gobernar, (en próximas entregas profundizaremos en este tema).
Enfocarnos en nuestras necesidades y no en nuestro propósito produce ansiedad, desgaste, cansancio y mucha frustración. El hombre por diseño divino fue creado para centrarse en su creador y su propósito, cuando eso sucede es Dios quien determina lo que necesitamos para que podamos cumplir con dicho propósito. El pecado hace que nos centremos en nosotros mismos y nuestras “Necesidades”, pero la realidad es que nuestra única y verdadera necesidad es tener una relación profunda con Dios, nuestra mayor necesidad es regresar al diseño Original.
Así que no se preocupen por todo eso diciendo: “¿Qué comeremos?, ¿qué beberemos?, ¿qué ropa nos pondremos?”. Esas cosas dominan el pensamiento de los incrédulos, pero su Padre celestial ya conoce todas sus necesidades.
(Mateo 6:31-32)
Un comentario
Gran reflexión. Tenemos que ser desprendidos de los afanes mundanos para seguir al Señor como se debe.