CREACIÓN ESPECIAL (Parte I)

¿Has despertado algún día con una idea en tu mente? ¿Una idea o pensamiento que ronda por tu cabeza y no te deja tranquilo? Esa idea o pensamiento puede ser crear algún objeto, componer una canción, escribir las líneas de un poema, pintar un cuadro, escribir un ensayo, etc.
Bien, te levantas y te pones en marcha, todo lo tienes en mente, todo está específicamente detallado, los colores, las líneas, las palabras, las tonadas, todo. No hay detalle que pueda quedar por fuera. Durante el proceso destruyes y vuelves a iniciar, es determinante que lo que ves en tu mente se materialice y te de la satisfacción de tenerlo en tus manos tal y como lo imaginaste. Después de un tiempo culminas, la emoción es incontenible, estás listo para mostrarle al mundo tu creación, estas feliz y satisfecho, el proceso fue arduo pero ves en tus manos todo como lo imaginaste y lo planeaste.
Al presentar tu creación todos están maravillados, cada detalle es valorado y admirado, pero con el tiempo empiezas a ver como “TU DISEÑO”, “TU CREACIÓN” es usada para cosas totalmente diferentes, aun los detalles especiales han sido modificados arbitrariamente. En ese momento tu corazón se entristece, se llena de coraje, todo cuanto imaginaste, diseñaste, planeaste y creaste está siendo mal usado, lo peor, ES TODO UN DESASTRE.
Esta experiencia me hace recordar y pensar en el relato bíblico de la creación es sorprendente y cautivante, los dos primeros capítulos narran y especifican como fue creado todo cuanto existe. Todo es puesto en su lugar, nada sobra. Pero hay algo que llama en gran manera mi atención, y es la forma en la que Dios hace efectivo su poder creativo, Dios crea con su voz. (Génesis 1:1-27)
En cada versículo del relato el poder creativo de Dios se ejecuta con su voz, “Y dijo Dios…”. Cada declaración es sobrenatural, es fascinante, Dios solo necesita hablar y las cosas se hacen, la materia simplemente obedece. En el versículo 26 del capítulo uno sucede algo especial, una planeación, una idea, un diseño.
Y dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y ejerza dominio sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo, sobre los ganados, sobre toda la tierra, y sobre todo reptil que se arrastra sobre la tierra. (Génesis 1:26)
En este versículo la declaración es diferente, Dios aquí lanza una idea, “Hagamos al hombre”, (Versículo 26a) su voz en este momento no crea pero si establece una tarea en la que involucra toda su deidad (La trinidad), es una declaración de planeación, planea al hombre (Varón y hembra), lo imagina, lo diseña, es determinante, él dice: lo haremos y no de cualquier forma, “A nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza”. (Versículo 26b) El relato nos dice que somos una creación especial, diferente, para el hombre Dios tuvo una idea, un plan, un diseño, una preconcepción.
En este versículo podemos ver no solo lo especial y diferente que fuimos en el momento de la creación, dentro del plan de creación del hombre (Varón y hembra) Dios planeo y estipuló un propósito, una tarea. No fuimos creados al azar y mucho menos sin un propósito específico. “y ejerza dominio sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo, sobre los ganados, sobre toda la tierra, y sobre todo reptil que se arrastra sobre la tierra”. (Versículo 26c)

En esta primera entrega oficial es mi deseo que puedas reflexionar en la idea de quién eres y que rol tuviste en el plan de Dios para el universo. No somos un azar, tú no lo eres, el creador del universo quien hizo todo cuanto existe con su voz, se tomó el tiempo de planearte, diseñarte y además, establecer un propósito para tu vida. Continuara…

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