Diseñados para disfrutar en libertad

Los gritos de alegría eran impresionantes, todos estábamos emocionados con la idea de llegar, nos habían hablado de aquel lugar, su descripción era increíble y ni hablar de las fotografías. En aquella buseta no había espacio para el aburrimiento y el silencio, hasta el conductor estaba contagiado de la alegría.

Después de 3 horas de algarabía llegamos a nuestro destino, frente a nosotros un gran portón de madera con un aspecto antiguo – ¿Quién es? – Se escuchó por el citófono – somos las personas a quienes “Pepito” (Dueño de aquel lugar) presto la finca por este fin de semana – Respondimos con seriedad y sonrisas cómplices. En unos minutos el portón fue abierto e ingresamos al lugar, lo primero que encontramos fue un gran lago con muelle y algunos botes, la zona verde era inmensa, describirla es absurdo la verdad.

A medida que avanzábamos nos sorprendíamos más, caballos, perros, ganado, gansos, patos, muchos árboles con frutas y una gran piscina. Descargamos todo y nos instalamos en las habitaciones, eran muy cómodas cada una de ellas con baño, en ese momento lo único que teníamos en mente era gran la piscina con su tobogán y trampolín. Sin embargo, aun debíamos esperar algunas indicaciones, no sabíamos si teníamos acceso a todo lo que veíamos.

Nos dirigieron al lugar de comedor, nos recibieron con un delicioso refrigerio. – Don “Pepito” dejo la orden de recibirles con este detalle, pueden hacer uso de toda la finca y lo que hay en ella – para que describir nuestros rostros, lo dejaré a vuestra imaginación – Al terminar el mayordomo se acercó y dijo: “Quiero hacer una recomendación, pueden hacer uso de toda la finca y lo que en ella hay. Sin embargo, en la parte de atrás hay una habitación en la que no pueden ingresar, no está sellada pero es peligroso. Todos nos miramos y acentuamos con la cabeza diciendo: “claro no hay problema, cuente con eso”, no había espacio para pensar en una pequeña habitación con todo lo que había por disfrutar.

No hubo espera, casi que nos tiramos a la piscina con toda la ropa, era espectacular. De repente escuchamos un grito: –  “Vengan a ver” – , era el lugar de juegos, tenía tenis de mesa, billar, videojuegos, parecíamos niños, literal nos reíamos y saltábamos de felicidad. De un momento a otro en la distancia apareció aquella habitación con un letrero que decía: “No ingrese, peligro”, en ese momento nos miramos, su apariencia no era oscura, era igual a las demás habitaciones. – Vamos a mirar que hay – dijo uno de nosotros, – se imaginan, debe ser algo brutal – las miradas temerosas pero cada una de ellas con la misma curiosidad, debo reconocer que no hubo una vos que llamara a la conciencia, no la hubo.

¿Quién abre? – vos fuiste el de la idea – dije con firmeza. Al final una de las chicas se atrevió a hacerlo e  ingresar, en ese momento escuchamos un grito ensordecedor, ella no paraba de gritar y al ver hacia el interior vimos a una serpiente escurrirse en medio de aquella habitación. Estábamos muy asustados, su pierna se ponía cada segundo más roja. El mayordomo llego al instante, – ¿Qué hacen aquí? Les dije con claridad que no lo hicieran – subimos a nuestra amiga a la buseta y emprendimos el viaje hacia el centro de salud más cercano, fueron 45 minutos de agonía, su pierna cada vez más roja e hinchada, sudaba a cantaros, fueron momentos muy difíciles. Llegamos al centro de salud y le aplicaron una medicina que retardaba el efecto del veneno mientras llegaba el antídoto correspondiente, estuvimos todo el día en aquel lugar.

Al regresar a la finca notamos que todas nuestras maletas estaban en la entrada, todas y cada una de nuestras cosas. – Don “Pepito” me dio la orden de no dejarlos ingresar, dice que no quiere tener inconvenientes y es mejor que se regresen.

En el Génesis podemos ver un relato muy parecido, “El Señor Dios puso al hombre en el jardín de Edén para que se ocupara de él y lo custodiara; pero el Señor Dios le advirtió: Puedes comer libremente del fruto de cualquier árbol del huerto, excepto del árbol del conocimiento del bien y del mal. Si comes de su fruto, sin duda morirás” (Génesis 2:15-16). Por diseño original Dios planeo crear un jardín, un huerto hermoso lleno de maravillas y puso al hombre para que lo cuidara y lo custodiara, parte del propósito de Dios no era solo el trabajo, puso al hombre en ese lugar para que disfrutara con plena libertad y placer. Recordemos que en anteriores entregas vimos como Dios puso en el hombre la capacidad de experimentar placer y fue puesto en este lugar con toda esta capacidad.

Dios proveyó al hombre de una libertad inigualable y como parte de ella estaba el poder disfrutar de todos los frutos de cualquier árbol en el huerto. “Puedes comer libremente del fruto de cualquier árbol del huerto” (v 16), es muy claro, no solo podía disfrutar del placer de comer, lo podía hacer con cualquier árbol. Piensa en la cantidad de frutos que conoces y has disfrutado, pero también los que aún no conoces, son muchísimos alrededor del mundo, el hombre en el huerto tenía total libertad para disfrutar de cualquiera de ellos. Sin embargo, hay una advertencia, existía un solo árbol del cual no podía comer. “Excepto del árbol del conocimiento del bien y del mal”. (V 17ª) Dios fue muy claro en la afirmación, pero en ella no hay una negativa en cuanto al árbol, lo que vemos es una excepción y por lo regular la lectura que hacemos es de prohibición, nos centramos en eso olvidándonos de lo más importante, la libertad dada para comer y disfrutar de todos los demás arboles del huerto, completamente todos. Pero hay algo en la excepción que ignoramos, pasamos por alto la protección que en ella hay. Si comes de su fruto, sin duda morirás”. (v 17b). Pensemos en algo, la libertad que el hombre recibió para comer de todos los frutos vs la consecuencia de comer de la excepción. Existe en esta advertencia una intención de protección pasando por alto la consecuencia que ella tiene. (Más adelante en otra entrega profundizaremos en este tema)

Aquel fin de semana teníamos frente a nosotros y a nuestra disposición un sin número de posibilidades de diversión y placer, solo nos dieron una advertencia, no ingresar a una habitación porque era peligroso, nunca nos aclararon cual era el peligro, pero que explicación necesita esa palabra, ella por si sola es clara y contundente, ingresar nos podría hacer daño. Sin embargo, por un instante centramos nuestra atención en la advertencia y no en la libertad que teníamos en aquel hermoso y divertido lugar.

Dios nos creó con la capacidad de experimentar placer, es parte de nuestro diseño, somos hechos a su imagen y semejanza, ÉL quiso que lo hiciéramos con libertad. Todo aquello que nos genera placer fue diseñado por Dios, el sexo, el comer, el viajar, cantar, reír, correr, estudiar, etc., Dios está sumamente interesado en que lo disfrutemos a plenitud y con libertad, sin embargo, no debemos ignorar las advertencias, ellas no son otra cosa que un seguro provisto por Dios para protegernos.

La intención de aquel mayordomo no era otra que protegernos para que pudiéramos disfrutar de la finca, él no sabía qué tipo de serpiente había en la habitación, pero estaba seguro que había algo que podía hacernos daño. Quizás no tienes idea de que hay detrás de las advertencias que Dios te da, el esperar hace parte de ellas, pero puedes estar seguro de algo: En su Diseño Original todo fue creado para que pudiéramos disfrutar de Él en plena libertad.

El propósito del ladrón es robar y matar y destruir; mi propósito es darles una vida plena y abundante.  (Juan 10:10 NTV)

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