Espirituales por Diseño (Parte I)

Nota: Después de dos meses regresa una entrega de Diseño Original, durante este tiempo estuve reflexionando, aprendiendo y escribiendo. A quiénes  estuvieron preguntando y animando, muchas gracias. Nuevamente les recuerdo que Diseño Original no pretende ser la voz de Dios, pero si busca poder acercarlos a ella a través de las Sagradas Escrituras. 

Sin espíritu, simplemente polvo. 

Siempre recuerdo una frase de me decían de niño: “Carlos Andrés usted desbarata un balín”, la verdad es que siempre fui muy curioso, en mi mente rondaba la pregunta: ¿cómo funciona, qué  tiene por dentro, cómo lo hace? A medida que fui creciendo estas preguntas se conceptualizaron más, ya me preguntaba sobre el origen de las cosas, ¿para qué existían y cuál era la esencia de ellas?

Todos nos hacemos preguntas y que aumentan a medida que avanzamos en nuestra vida. Sin embargo, hay una pregunta que nos causa incertidumbre, nos genera crisis existencial, nos toma tiempo, etc., esta pregunta es: ¿Quién soy y para qué estoy aquí? La respuesta a esta pregunta no solo puede satisfacer nuestra incertidumbre, sino que nos daría una  identidad y junto con eso un propósito por el cual vivir. La identidad y el propósito de cualquier cosa esta determinada por su esencia, la esencia de las cosas determina sus capacidades y limitaciones, por ejemplo, si la esencia de algún objeto es líquida eso nos determina el cómo puede moverse y hasta dónde lo puede hacer.

En la actualidad el mundo gira en torno a tres aspectos: El dinero, el poder y el sexo, todos estos relacionados entre sí. La humanidad vive en su gran mayoría en relación a el cómo obtener dinero para así tener el poder de adquirir cosas y con esto ser lo suficientemente atractivo para las personas, al final, terminamos siendo seres “Sexuales” según algunas posturas de la Psicología y la Sociología. No estoy en contra del sexo, para nada, estoy convencido que es una bendición como creación de Dios y por diseño divino es bueno, pero no podemos reducir nuestra existencia como seres sexuales únicamente, y mucho menos reducir nuestra sexualidad a un acto de coito o un instante de placer. Me niego a creer que la bendición de poder trabajar sea únicamente para adquirir cosas (Comida, vestido y longevidad) y mucho menos que la capacidad de administrar la creación sea para oprimir y esclavizar a otros.

Las escrituras hacen una declaración impresionante en cuanto nuestra esencia en el capítulo dos de génesis. “Luego el Señor Dios formó al hombre del polvo de la tierra. Sopló aliento de vida en la nariz del hombre, y el hombre se convirtió en un ser viviente”. (Génesis 2:7) Dios ya teniendo un diseño, una idea, crear a la humanidad a su imagen y semejanza, toma polvo y materializa lo planeado (leer pasadas entregas). Sin embargo, esta creación hasta ese momento no es más que un simple muñeco de polvo, todas sus características físicas estaban presentes pero no había vida, la esencia de su existencia aún no estaba presente. Solo hasta el momento en el que Dios sopla sobre él “Álito de vida” este existe como un ser viviente.

El aliento de vida al cual se refiere la descripción del génesis no es otra cosa que un espíritu que Dios está dando al hombre, y se lo da desde su espíritu. Esto nos da una perspectiva diferente a nuestra existencia, nuestra esencia desde el diseño original es espiritual, pues solo hasta cuando el soplo de Dios entró en aquel muñeco de polvo, hubo vida. Qué impresionante, somos seres espirituales por diseño, nuestra existencia es espiritual, por lo tanto, en nuestra vida todo es espiritual, esto hace que todo lo que hagamos desde una perspectiva diferente quede por fuera del Diseño Original.

Nos sentimos insatisfechos viviendo solo desde una perspectiva física de nuestro ser. Vivimos y planteamos toda nuestra existencia desde lo meramente físico, desde las apariencias, lo que podemos o no obtener, ver y tocar. Nos hacemos esclavos a una perspectiva que desde el inicio no tenía vida en sí misma, vivimos tratando de encontrar respuesta a quiénes  somos y para qué estamos aquí, cómo satisfacernos y ser felices desde aquello que desde el principio sin el soplo de vida fue nada más que polvo.

Todo es espiritual, es nuestra esencia, la vida inició desde ahí. Mientras continuemos enfocados y centrados por fuera de esta perspectiva, estaremos parados por fuera del diseño original y nunca podremos encontrar el propósito de nuestra existencia.

Continuara…

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